miércoles, 24 de octubre de 2012

Mama, quiero ser un superheroe


Dado que los comics fueron una gran constante en mi infancia, sobre todo los de superheroes, era normal que enseguida calara en mi la idea de convertirme en uno. Como es natural pronto asumí que nunca tendría poderes. Sarcásticamente incluso en mi imanación era realista. Pero un detalle de nada como era el no tener superpoderes no iba a sacar de mi cabeza mi deseo de luchar contra el mal. Obviamente fue ahí cuando Batman se convirtió en mi favorito. Sin poderes. Solo entrenamiento y motivacion. Y oh, mierda, una fortuna digna del tío Gilito. Aunque quedo como un pilar básico, tuve que descartar seguir los pasos del caballero oscuro, dado que, nuevamente dentro de mi realista imaginación, asumí que no tendría una fortuna como la de el nunca.
Mientras buscaba modelos a imitar, el tiempo se me pasaba, y las clases de kung fu con 10 años no llegaban a mucho. Y sorpresa, un servidor era bastante torpe.
Por otra parte mi entrenamiento mental iba viento en popa. Devoraba toda serie de libros. De lo que fuera. Cualquier conocimiento podría serme útil para resolver un caso algún día.
Ahí cayó entonces en mis manos mi primer libro de Sherlock Holmes. ¡Que otros hicieran el trabajo sucio de las peleas! ¡Yo haría lo realmente difícil y ataría los cabos para conseguir solucionar los crímenes!
El otro gran problema es que yo seguía creciendo. Tenia que compaginar todo mi entrenamiento de héroe, con los estudios.
Y por si fuera poco una nueva variable entraba en el problema y mis genitales empezaban a tener sus propias ideas de como debía emplear mi tiempo. ¡Hola adolescencia!.
Y el mayor de todos los problemas fue cuando sigues creciendo y entiendes por primera vez esa mierda de que no todo es blanco y negro y lo de las 256 tonalidades de grises. O como los culpables están a plena vista y no hay nada que se pueda a hacer ya que lo tienen todo cubierto.
Y comienzas a sentirte impotente ante todo. Fumas un cigarrillo, sabiendo que Batman nunca lo haría para poder estar en plena forma, y empiezas a salir todos los fines de semana y a tener tus primeras resacas. Y sigues leyendo esos comics que ahora solo los ves como eso, como comics, y no como manuales y guias para crear un alter ego.
Y sigues adelante como puedes, viendo como el mundo se va al carajo. Deseando tener el poder y la fuerza para marcar la diferencia.
Y un dia te levantas y dices a tu madre llorando:
       "¿Mama, por que no puedo ser un heroe?"

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