Las redes sociales han cambiado las rupturas sentimentales. Antes lo dejabas, te dejaban. Punto. Quizás volvías a saber de la otra persona por rumores o comentarios de amigos en común. La veías por la calle y cambiabas de rumbo. Nada más.
Ahora: Sin tiempo para sobreponerte tienes que rápidamente conectarte a todas tus redes sociales, una por una y empezar a borrarla a ella de tus contactos. Eliminar en Facebook, dejar de seguir en Twitter, dejar de seguir en instagram,etc . Haces click en el ratón, con una mezcla de rabia y tristeza. Es como sacarte tu mismo una bala, o al menos eso piensas tu. Claro que no todo termina ahí. Coges tu móvil y borras todas las fotos juntos y de ella que contiene. Borras los mensajes del whastapp, no sin antes comprobar su última conexión y preguntarte si se planteó decirte algo . Patético.
Y aún así no término.
Vas a olvidarte de algo, de un pequeño detalle que hará que cuando empieces a estar bien te vuelvas a joder y a regocijarte en la auto compasión. Alguien va a comentar una foto en la que salís los dos, y te llegara una notificación. Alguien va a hacer RT de uno de sus tweets. Ya no importa si ella esta aquí o a 500 km de distancia.
Es el precio de las redes sociales ¿verdad?
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